Día 1 y 2
Vuelo a Johannesburgo y primera parada

_71K9619Por fin llega el día y iniciamos el viaje hacia Sudáfrica. El vuelo ha salido puntual a las 15:45 con escala en el Cairo a las 20:30. Volamos con EgiptAir y la sorpresa es cuando antes de despegar sale un rezo en árabe por los monitores del avión.

El vuelo bien y a la llegada al aeropuerto del Cairo te das cuenta del caos y que es un poco horror. Las instalaciones son insuficientes para la cantidad de vuelos y la gente está aglomerada en los pasillos. Si eres mujer prepárate para miradas que no son precisamente discretas.

Aún así, en este caos organizado acabamos saliendo en hora a las 23:00 rumbo Johannesburgo. Cena en el avión y a dormir toda la noche. Lo bueno de viajar cerca de tu franja horaria es que cuando aterrizamos a las 7 de la mañana no estamos tan destrozados.

Aduana, recoger maleta y lo siguiente vamos a buscar una tienda para conseguir una tarjeta SIM y comprar un bono de Internet. Durante el viaje no vamos a tener internet así que nos servirá para estar medianamente al día.

Provistos de internet en el móvil de Vane ahora toca ir a por el coche de alquiler. Nos han dado un Nissan Qashqai, perfecto y cómodo para tener cierta altura para fotografiar a los animales. Atención que en sudáfrica se conduce al revés, es decir por la izquierda y lógicamente el conductor está al otro lado.

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Con el GPS en mi móvil y Vane al volante nos dirigimos en dirección al Parque Kruger pero está demasiado lejos y más con un vuelo a la espalda para llegar en el mismo día. Así que en el plan del día es conducir unas 5 horas.

Cuando sales del aeropuerto se hace extraño conducir al revés. También ver los adelantamientos, se apartan un poco al arcén a la velocidad que sea y donde cabe un coche caben dos, aunque vengan camiones enormes de frente.

Otra cosa que se hace extraña es que eres un blanco entre muchos negros. Y no es racismo, es una sensación extraña simplemente. Por ejemplo cuando llevábamos 2,5 horas conduciendo teníamos programado un paro en un supermercado Spar. Recuerdo que cuando era un niño existían esos supermercados en España. Y lo cierto que nos trataron de maravilla, con curiosidad preguntándonos de dónde éramos. Y que narices había un sitio cutre al lado del Spar que nos comimos una hamburguesa muy aceptable por 3 euros con bebida y patatas.

También durante el camino cruzamos varias poblaciones y se veían muchos puestos de venta de frutas y verduras unos improvisados y otros menos.

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Otra cosa que te sorprende es como la gente camina. Los coches circulando a toda velocidad, muchos sin respetar las normas y gente en los arcenes caminando a montones. A veces te preguntas que hacen ahí en medio de la nada.

Finalmente llegamos a nuestro Hotel. Hacemos check in, dejamos las cosas y aún nos quedan fuerzas para acercarnos a ver unas cascadas que están muy muy cerca, las Berlin Falls. Tienen una altura de 80 metros y son realmente muy bonitas y más con la luz del atardecer.

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Vuelta al Hotel, ducha y mientras comíamos fruta que compramos en el supermercado…

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Apareció un visitante inesperado, diciendo algo así “hola soy un perro, ¿me quieres acariciar?”… Todos son iguales, este un poco “mesa-camilla” casi tan ancho como largo… pero muy simpático y nos hicimos muy amigos por supuesto.

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Y ahora toca dormir y descansar.