Día 3
Nikko

Como viene siendo habitual en nuestras vacaciones hemos amanecido a las cinco de la mañana para que nos diera tiempo a visitar todo lo planeado.

Una excursión muy típica desde Tokyo es visitar Nikko. En nuestra agenda del día incluía no solo a los templos, sino también visitar la cascada de Kegon, y el abismo de Kanmangafuchi.

Para ir a Nikko puedes coger un Shinkansen (tren bala) hasta la ciudad de Utsunomiya y ahí coger un tren normal hasta Nikko. En el cambio de trenes hemos podido ver a las 7 de la mañana hordas de niños y adolescentes yendo a clase.

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Una vez hemos llegado a NIkko inmediatamente hemos cogido un autobús que 50 minutos después te deja delante de la parada de la Cascada de Kegon. En total son unas 2,5 horas de transporte hasta la primera visita.

Según bajas del autobús tienes un mirador de libre acceso, y puesto que nos ha hecho un día bastante resultón hemos podido sacar alguna foto chula con el arco iris.

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Si quieres además, hay un ascensor que desciende 100 metros y que te permite ver la cascada desde abajo, muy impresionante y que merece la pena el coste unos 500 yenes por persona.

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Visitar la cascada no lleva más de una hora. Como llevábamos levantados ya 5 horas y no teníamos contemplada la hora de comer hemos aprovechado mientras esperábamos el bus de vuelta para comer allí. Abraham no ha tenido problemas pero yo que no se usar los palillos me ha costado un buen rato terminar el dichoso plato.

De ahí hemos cogido un bus de vuelta y nos hemos bajado en el puente Shinkyo y hemos aprovechado para comprar un cuadro de regalo que después nos ha costado pasearlo todo el día.

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La zona de los templos realmente merece la pena dedicarle unas 4 horas. Algunos de ellos son simplemente espectaculares.

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_71K7465Hay muchísimos templos, eso sí alguno está en restauración. Por ejemplo si no recuerdo mal el Rinno-ji se encuentra en restauración hasta 2019 aunque yo más bien diría que lo han desmantelado entero. Han cubierto el templo con un edificio y después de subir a un séptimo piso ves como lo restauran, en nuestro caso estaba totalmente desmontado y francamente creo que no merece la pena pagar la entrada al templo ya que no ves apenas nada.

El resto de templos son impresionantes y hasta hemos tenido suerte y ha asomado el sol para hacer alguna foto. La mezcla del color vivo de los templos con el fondo del paisaje es muy impresionante.

El último templo que hemos visitado nadie nos había avisado que había que subir una infinidad de escaleras t cuando por fin llegas ni hay un templo!! Solo algunas figuras!

Una vez desandamos el medio millón de escaleras que hemos subido tocaba ir al abismo de Kanmangafuchi.

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Se encuentra a una media hora caminando, el último tramo junto al río con unas vistas fantásticas del rio embravecido.

El abismo se formo por una erupción del cercano monte Nantai. Lo que más nos atraía visitar es la fila de unos 70 estatuas de Jizo que cuidan de las personas fallecidas y que la gente devota le hacen gorros y bufandas.

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Después de visitar estas estatuas, unos 40 minutos caminando hasta la estación de Nikko y de vuelta a Tokyo.

Se trata de un día largo, 14 horas entre transporte y actividades (sin contar comer tranquilamente ya que no solemos planificarlo y comemos algo rápido cuando se puede) pero lo cierto es que una vez en Nikko merece la pena ampliar la visita y no perderse la cascada ni el abismo.