Día 4
Tokyo

El día anterior estuvimos en Nikko y fue una auténtica paliza, al meter en un mismo día templos, abismos, y cascada. Decidimos para hoy levantarnos algo más tarde a las 8:30.

El día estuvo muy muy gris, amenazando con lluvias permanentemente pero sin llegar a llover más que cuatro gotas y en algunos momentos sol radiante. Nuestro primer destino el El edificio gubernamental Metropolitano de Tokyo. Es un edificio muy bonito y que es gratuito y tiene unas excelentes vistas, o eso dicen. Cuando llegamos apenas había visibilidad, de manera que no estuvimos demasiado rato.

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La próxima parada comprar cámara nueva, para ello nos desplazamos a la zona de Shinjuku, preguntamos en Yodobashi aunque finalmente la compramos en Map Camera. Una Nikon D750 y un Sigma 150-600mm

_71K7724Comimos algo y directos al templo Meiji Jingu que es uno de los santuarios sintoístas más populares de todo japón, dedicado al primer emperador del Japón moderno, el emperador Meiji y su esposa la emperatriz Shoken.

Está construido en el año 1921 y es impresionante. Está rodeado de un bosque con unas grandes avenidas con grandes Toris que es justo el jardin de lirios que a menudo frecuentaban el emperador y la emperatriz.

A veces me pregunto, ¿tendrán algo en contra los japoneses con los bancos para sentarse? No solo en este templo que no había ni uno, sino en general es difícil encontrarse un sitio donde sentarse. Te encuentras que llevas 2 horas pateando y necesitas un sitio donde descansar y no encuentras nada de nada, ni una triste roca.

Pudimos ver parte de una ceremonia que no entendimos, que lo más llamativo era un tambor del tamaño de un camión golpeado por un joven con un traje tradicional, fue muy curioso.

 

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Al lado del santuario de Meiji hay un parque muy conocido por las bandas, rockabilies tokiotas, etc,  que se juntan los domingos, aunque por la zona siempre hay gente vestidos de formas curiosas.

Tuvimos la oportunidad de cruzarnos con algunos, aunque sobre todo en una calle muy turística y con muchas tiendas de esas bandas que es la calle Takeshita.

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Nos recorrimos toda la calle, con tiendas variopintas, con ropas una de rockabilies, otra como de mortifagas, otra brillantosas, y todo tipo de gente, con pelos blancos, azules, muy muy curioso. Y donde por cierto nos comimos unas crepes riquísimas como la de la foto.

_DSC0073Después de dar una vuelta, caminamos durante media hora hasta la zona del famoso cruce de Shibuya.

Toda esa zona es muy animada con mucha gente joven. Cada poco tiempo pasan camiones con fotos gigantes de cantantes locales con música a toda pastilla. Las típicas bandas para adolescentes, uno para los chicos y el otro para las chicas.

En esa zona hay edificios muy curiosos, uno es como un castillo, otro como un torreón, otros llenos de rótulos. Una zona muy entretenida de pasear.

A medida que avanzábamos notabamos que cada vez había más y más gente. Hasta que por fin encontramos el cruce de Shibuya.

Es increíble la marea de gente que se forma. En realidad es debido a que desde cuatro esquinas y de forma diagonal se cruza todo el mundo a la vez. En españa por ejemplo cruces los semáforos se van parando por sentidos, aqui se paran todos a la vez y todo el mundo cruza.

El efecto es una marea de gente increíble y muy curiosa.

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Justo al lado está la estatua de Hachiko. La historia de lealtad y amistad entre un perro y su amo.

Contada muy resumida, se trata de un perro que enviaron como regalo a un profesor de Tokyo por tren en un viaje de dos días. El profesor no quería el perro pero se lo quedó porque su hija insistió. Llegó medio muerto del viaje y el profesor le dio leche para reanimarlo y se dio cuenta que las patas las tenía un poco torcidas, así que decidió llamarlo Hachi (ocho en japonés) que la letra Kanji tiene una forma que recuerda a unas patas pero torcidas.

Durante años el perro acompañaba cada día al profesor a la estación para despedirse de él y al final del día iba a la estación a recibirlo. Un buen día el profesor murió de un para cardíaco. El perro fue a esperarlo y como no venía se quedó en la estación a esperarlo, durante 9 años, hasta que murió.

Después de esto, ya era cerca de las 8 así que decidimos retirarnos hacía nuestro Hotel.